TU NO ESTAS SOLO O SOLA E ESTE MUNDO si te ha gustado un artículo, compártelo, envialo a las redes sociales, a tu propio blog, Facebook, twitter. Llevamos muchos años batallando para que en Chile se legisle sobre el DEFENSOR DEL PUEBLO, EL OMBUDDSMAN, UNA INSTITUCIÓN DE LA DEMOCRACIA.

Saturday, May 13, 2006

QUE IMPORTANTYE ES LA FIGURA DEL OMBUDSMAN

 

 

 

 UN DEFENSOR DEL PUEBLO PARA CHILE 

Internacionalmente conocido como Ombudsman, en Chile se formula como un organismo autónomo cuya función principal es velar por la defensa y promoción de los derechos e intereses de las personas frente a actos u omisiones de los órganos de la Administración del Estado, en lo relativo a la satisfacción de las necesidades públicas.

 

Su origen se remonta a Suecia, cuando en 1809, la Constitución Política de ese país institucionalizó la oficina del Ombudsman, y ha mantenido desde entonces una función estrictamente independiente del gobierno o del parlamento, actuando fundamentalmente para proteger a los ciudadanos contra la interferencia indebida, la negligencia y los errores de los funcionarios públicos.

 

Esta figura se ha extendido en el mundo bajo diferentes formas y denominaciones, actualmente existe, entre otros países, en Finlandia, Dinamarca, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia, Holanda, Alemania, Gran Bretaña, Israel, Francia, Italia, Portugal, Austria, España. En América, se han establecido varias figuras semejantes en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, México, Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina, Brasil, Canadá y, en Estados Unidos, si bien no existe un Ombudsman Federal, hay instituciones similares en diversos Estados.

 

Para el Presidente del Capítulo Chileno del Ombusdman, Juan Domingo Milos, en la realidad chilena “una Defensoría del Pueblo permitiría no sólo amparar a una o varias personas en un caso particular, sino que también constituirse en un agente de influencia en la sociedad y el Estado en pos de una mayor democracia y valoración de los intereses ciudadanos. También contribuiría a salvar el enorme desequilibrio actual entre el poder ciudadano y el poder económico y político”.

 

La historia del proyecto en Chile

 

El Capítulo Chileno del Ombusdman institución de promoción de la figura, se fundó en 1985 en el seno del Grupo de Estudios Constitucionales (Grupo de los 24), organismo destinado a diseñar las bases constitucionales para el régimen democrático siguiente al gobierno militar. Entre ellas se contempló la creación del Defensor del Pueblo como un anteproyecto de reforma constitucional y de Ley Orgánica.

 

Por primera vez, en el gobierno del Presidente Patricio Aylwin se presentó el proyecto de creación del “Defensor del Pueblo”, centrado en la defensa de los derechos humanos y las libertades básicas. No obstante, no encontró en el Congreso un clima favorable de aceptación.

 

En 1998, en el proceso de privatización de las empresas sanitarias, bajo el gobierno del Presidente Eduardo Frei, se dieron las condiciones para enviarlo nuevamente al Congreso Nacional como un proyecto de ley de Defensor del Usuario. Sin embargo, fue retirado del Congreso prácticamente sin ser sometido a discusión.

 

El siguiente intento se inició el 18 de Octubre de 2000, cuando el Presidente Ricardo Lagos ingresó al Senado un proyecto de reforma constitucional que crea el Defensor del Ciudadano, para su estudio por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento. En Abril de 2002 siete senadores formularon indicaciones, las que no fueron acogidas a tramitación por motivos de orden formal. El proyecto fue retirado por el Ejecutivo en noviembre de 2003.

 

El 4 de diciembre de 2003, el Poder Ejecutivo reingresó el proyecto anterior ante la Cámara de Diputados, introduciéndole algunas modificaciones relacionadas con los derechos observados por el órgano que se crea y la facultad de ejercer acciones judiciales en determinadas circunstancias.

 

Según el Presidente del Capitulo Chileno del Ombudsman o Defensor del Pueblo, Juan Domingo Milos, “la causa del incumplimiento no es la ausencia de vulneración de los derechos ciudadanos y, por ende, la no necesidad de una Defensoría. Por el contrario, en el mismo período, la mayor demanda de derechos por parte de la ciudadanía ha puesto en evidencia que el ordenamiento institucional adolece de numerosas situaciones abusivas y, con frecuencia, se conocen casos que llegan a límites inaceptables de desprotección”, dice, en entrevista a la Biblioteca del Congreso Nacional.

 

Milos aclara que la Defensoría del Pueblo es aún una posibilidad en el actual período político. Para ello, es tarea de la sociedad civil exigir su creación y al mismo tiempo propiciar las características que hagan de su institución un efectivo factor de poder para la ciudadanía. La estrategia impulsada consiste en ampliar conceptualmente el proyecto de reforma constitucional; relanzar política y comunicacionalmente la Defensoría Ciudadana; acordar y mantener la urgencia para su tramitación; presentar un proyecto de ley orgánica constitucional y promover el más amplio debate informado en el Congreso Nacional. Es importante contar con la más activa participación de las instituciones de la sociedad civil en los contenidos y génesis de la institución, dando expresión a la amplia experiencia acumulada, para así lograr el apoyo social necesario. 

  Defensor del Pueblo, desde BCN, una necesidad para Chile , una necesidad que es de la esencia de la Democracia, saludos Rodrigo González Fernández, defensorpueblo.blogspot.com; consultajuridica.blogspot.com

COMISION DERECHOS HUMANOS ONU, ELIGEN EN SECRETO...

ELIGEN A MIEMBROS DEL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU

(Desempeño del consejo es lo que cuenta, dice embajador de EE.UU)
Por Judy Aita
Corresponsal del Servicio Noticioso desde Washington en las Naciones
Unidas
 
Naciones Unidas -- La asamblea general de las Naciones Unidas ha elegido a
47 naciones para servir en el nuevo Consejo de Derechos Humanos que
reemplazará, en junio, a la desacreditada Comisión de Derechos Humanos de
la ONU.
 
Entre
los miembros figuran países cuyos deficientes historiales de
derechos humanos han sido criticados y examinados durante décadas, así
como otros con excelentes historiales como líderes de derechos humanos.
Estados Unidos no buscó un asiento en el Consejo.
 
El embajador de Estados Unidos, John Bolton, dijo que a él no le
sorprendió que "resultaran elegidos varios países que son graves
abusadores de los derechos humanos".
 
"El desempeño verdadero del Consejo de Derechos Humanos, durante un
período de dos a tres años, será lo crítico", dijo Bolton.
 
La asociación en el Consejo se asigna a cinco grupos regionales: 13
asientos para los estados africanos, 13 para los estados asiáticos, ocho
para los estados de América Latina y el Caribe, siete para los estados de
Europa Occidental y otros, y seis asientos para los estados de Europa
Oriental.
 
La primera reunión del Consejo de Derechos Humanos se realizará el 19 de
junio, en Ginebra. El Consejo se reunirá periódicamente, con una
programación anual no inferior a tres sesiones de 10 semanas, y podrá
efectuar sesiones extraordinarias si es necesario.
 
Elegidos por un año fueron: Argelia, Marruecos, Sudáfrica, Túnez, Bahrein,
Indonesia, Filipinas, India, Polonia, la República Checa, Argentina,
Ecuador, Finlandia y los Países Bajos.
 
Los países que servirán en el Consejo dos años son: Gabón, Ghana, Malí,
Zambia, Pakistán, Japón, Sri Lanka, la República de Corea, Rumania,
Ucrania, Brasil, Guatemala, Perú, el Reino Unido y Francia.
 
Camerún, Djibouti, Mauricio, Nigeria, Senegal, Bangladesh, China,
Jordania, Malasia, Arabia Saudita, Azerbaiyán, Rusia, Cuba, México,
Uruguay, Canadá, Alemania y Suiza servirán durante tres años.
 
En el futuro, los países serán elegidos por períodos de tres años.
 
Los candidatos sometieron promesas y compromisos para promover y proteger
los derechos humanos. De conformidad con el reglamento que establece el
nuevo Consejo, sus miembros serán los primeros que someterán a examen sus
historiales de derechos humanos.
 
LA POSTURA DE ESTADOS UNIDOS
 
La secretaria adjunta de Estado para Asuntos de Organizaciones
Internacionales, Kristin Silverberg dijo que la verdadera prueba para el
Consejo será si puede tomar medidas efectivas en casos de graves abusos de
derechos humanos, tal como ocurre en Darfur, Birmania y Corea del Norte.
 
En 2006, Estados Unidos "participará activamente en calidad de
observador", inclusive para cabildear a favor de resoluciones de derechos
humanos, dijo Silverberg.
 
Suponiendo que el Consejo pueda trabajar de manera eficaz, Estados Unidos
tiene previsto presentarse como candidato a la elección del año próximo,
dijo la secretaria adjunta.
 
Estados Unidos, aun cuando fue el principal partidario de la propuesta en
2005 del secretario general Kofi Annan en torno a abolir la Comisión de
Derechos Humanos y reemplazarla con una organización más fuerte, votó en
contra de la creación del Consejo en marzo. Los funcionarios
estadounidenses alegaron que el diseño del nuevo Consejo no tenía normas
suficientemente estrictas para impedir la participación en calidad de
miembros de países abusadores de los derechos humanos.
 
Oficina de  Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de
Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp), Saludos Rodrigo González Fernández, consultajuridica.blogspot.com, derhumano.blogspot.com

Wednesday, May 10, 2006

INTERESANTES ASPECTOS ABORDA SENADOR COLOMA EN NAIROBI

SENADOR COLOMA: “RENOVACIÓN DE NUESTRA DEMOCRACIA DEBE IR ACOMPAÑADA DEL APRECIO DE LA CIUDADANÍA

 

El parlamentario se refirió a los desafíos del sistema democrático en la 114ª Asamblea de la UIP, que se realiza en la ciudad de Nairobi, capital de Kenia

“Estamos en un momento histórico para renovarnos en la convicción de que la democracia será siempre válida, pero será mucho mejor si va acompañada del aprecio de la ciudadanía y de la esperanza de quienes menos tienen”, así lo manifestó el senador Juan Antonio Coloma quien intervino en la 114° Asamblea de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIP), que se realiza en Nairobi, capital de la República de Kenia, en Africa con la asistencia de delegaciones de los 142 Congresos y Parlamentos miembros de la organización.

El parlamentario quien integra la delegación chilena junto a los senadores Carlos Kuschel y Juan Pablo Letelier, al exponer sobre “Los desafíos del sistema democrático” destacó que “es indispensable: repensar el rol representativo de los partidos políticos; la transparencia de la acción pública; la responsabilidad  gubernativa; el fortalecimiento de la fiscalización y la modernización del Parlamento”.

En ese sentido, expresó que “los partidos políticos ya han dejado de tener el monopolio de lo que está pasando en el ámbito público y por lo tanto, se requiere impulsar normas sobre el financiamiento, control y transparencia del gasto electoral, además de la apertura institucional hacia las demandas de la sociedad civil”.

Agregó que también resulta indispensable “quitar los velos reales o aparentes que rodean al servicio publico a través de una regulación sobre el lobby, para conocer con claridad quién de la sociedad política, económica o civil propone o se opone a cada legislación. Se debe además, regular las compras públicas; profesionalizar la administración del Estado para que los funcionarios se elijan y se mantengan en sus cargos por sus méritos propios y no partidarios”.

Respecto al deber de gobernar, el senador Coloma expresó que “aquí hay grandes espacios para la innovación, por ejemplo, la auto regulación en el gasto, en términos de definir estructuralmente lo que un gobierno puede gastar en un período para así hacer sanas las finanzas del Estado; la obligación de rendir cuenta pública anual respecto de lo que cada ministerio propone y la limitación de la intervención del gobierno en periodos electorales”.

De igual modo, puntualizó que “una sana fiscalización resulta cada vez más importante para la legitimación de una sociedad democrática y  para ello es fundamental la búsqueda de la plena independencia de los poderes del Estado, particularmente la de los jueces para investigar a los gobiernos; el fortalecimiento y autonomía económica de los poderes contralores, así como el derecho de las minorías parlamentarias para nombrar comisiones investigadoras del gobierno”.

Finalmente, recalcó que “parte decisiva de cualquier mejoramiento institucional en la democracia, es el perfeccionamiento de nuestra práctica parlamentaria, por ello, hay que avanzar en la transparencia de los debates y votaciones con las excepciones en cuestiones de seguridad; la aplicación de las tecnologías informáticas; las audiencias públicas y la fiscalización periódica de la ejecución del Presupuesto de la Nación”.

 

Interesantes aspectos abordó el Senador Coloma  y en especial los temas relativos a lobby, partidos políticos, etc. Saludos Rodrigo González Fernández

 

 

Tuesday, May 09, 2006

Un afligido lector nos consulta si , en verdad los rezos son efectivos ante una enfermedad o ante un juicio en tribunales. Veamos.

REZAR NO CURA, CONFIRMADO

VelSid en geociencia nos informa lo siguiente respecto de los rezos y la sanación efectiva.Cuántas veces hemos podido ver como el rezo se ha utilizado para lograr la recuperación de una persona enferma, se le pide a un "Ser Superior" , a Dios que interceda por la persona afectada. No sirve de nada, rezar no cura, así lo ha confirmado la fundación estadounidense John Templeton, dedicada al estudio de la espiritualidad, llegándose a gastar hasta 2,5 millones de dólares en el estudio del poder curativo de la oración.

Por mucho que se rece no hay mejoría alguna, son palabras en silencio que no ayudan a contrarrestar la enfermedad del aquejado. La seguridad es la actuación médica, la ciencia, los avances, pero para nada las oraciones. La investigación de esta fundación ha sido publicada en la revista American Heart Journal, sus conclusiones merecen nuestra atención.

Según éstas es incluso perjudicial para el paciente, el efecto psicológico está bien claro, ver que están rezando por hace pensar en la gravedad de la enfermedad y como consecuencia aumenta su estrés. El estudio indica que incluso los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos experimentaban más complicaciones.

El papel beneficioso de la espiritualidad ha sido durante años motivo de debate, llegándose a publicar hasta seis trabajos sobre este tema. Según dicen, este último trabajo es el más riguroso de todos ellos, han querido comprobar qué función desempeñan los rezos ajenos ante una enfermedad.

Esta fundación utilizó a 1.800 pacientes de seis hospitales diferentes e hizo tres grupos de enfermos, en uno de los grupos nadie rezaba por ellos, en otro se rezaba por los pacientes y ellos eran conscientes de esto y finalmente, un grupo en el que se rezaba por ellos pero los pacientes no lo sabían.

Quienes rezaron fueron congregaciones católicas y protestantes, los investigadores les dieron total libertad, eso sí, en los rezos debían pedir una exitosa operación y una recuperación rápida sin problemas. Los rezos eran dirigidos a los nombres facilitados por los investigadores junto a la primera inicial del enfermo en cuestión.

Los datos son bastante clarificadores, no se aprecio ningún beneficio atribuible a los rezos, el 59 % de los enfermos que sabían que se rezaba por ellos incluso experimentaron alguna pequeña complicación. Como habíamos dicho antes, si un enfermo sabe que rezan por él, siempre puede temer lo peor y por tanto se origina un mayor estrés y una mayor ansiedad.

De todas maneras no hay unanimidad, aún faltan más estudios que demuestren si es bueno que un determinado paciente sepa que están rezando por él.

Pudiera parecer que esta investigación sólo produce un gasto inútil, pero en realidad un estudio de estas características puede esclarecer un concepto que todavía mueve a millones de personas. Determinar si el rezo es o no beneficioso quizás ayudaría a dejar de perder el tiempo en plegarias inutiles que no conllevan a nada. Claro que este ultimo apuente es opinión del autor ,  ya que no creemos en las virtudes de los rezos.Más información | El Mundo
Más información | American Heart Journal

Sin embargo, los que tenemos fe seguiremos rezando para calmar los males  de los enfermos. Asi nos formaron y nos cuesta el cambio Saludos Rodrigo González Fernández, consultajuridica.blogspot.com

 

 

"trabajo infantil disminuye en America Latina y caribe"

DECLINA RÁPIDAMENTE EL TRABAJO INFANTIL EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Este es uno de los aspectos que en Chile podría solucionar o contribuir a solucionar el Defensor del Pueblo , institución que lleva años en el Congreso tratándose de legislar.


(Informe de ONU dice disminución es parte de una tendencia mundial) Por Eric Green
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
 
Washington -- En los cuatro años pasados, América Latina y el Caribe han
registrado la disminución más grande en trabajo infantil, que en cualquier
otra región del mundo, dice un informe de la Organización de las Naciones
Unidas.
 
En una declaración emitida el 4 de mayo, la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) dijo que la declinación es parte de una disminución general
mundial del trabajo infantil.
 
"El fin del trabajo infantil está a nuestro alcance", dijo el director
general de la OIT, Juan Somavia, al presentar el informe. "Aunque la lucha
contra el trabajo infantil sigue siendo un desafío tremendo, estamos en la
senda correcta. Podemos terminar sus peores formas en una década, pero sin
perder de vista la meta final de acabar con todo el trabajo infantil".
 
En América Latina y el Caribe, la cantidad de niños que trabajan se ha
reducido en dos tercios entre 2000 y 2004, y ahora apenas 5 por ciento de
los niños se dedican a trabajar, dice el informe de la OIT.
 
El
informe presenta a Brasil como ejemplo de cómo los países pueden
avanzar en la eliminación del trabajo infantil. Los niños trabajadores
brasileños del grupo de 5 a 9 años de edad bajó 61 por ciento entre 1992 y
2004, mientras que en el grupo más grande, entre 10 a 17 años, la tasa
disminuyó 36 por ciento durante el mismo periodo.
 
Otro país con una importante reducción en el trabajo infantil es México,
de acuerdo con el informe denominado "La eliminación del trabajo infantil
un objetivo a nuestro alcance".
 
Dado que la mitad de los niños de América Latina vive ya sea en México o
en Brasil, "esas reducciones son muy importantes y demuestran el hecho de
que la declinación general es una tendencia real", dijo el informe.
 
La OIT afirmó que el trabajo infantil, especialmente en sus peores formas,
está en declinación por primera vez en el mundo, y agrega que si se
mantiene el actual ritmo de declinación y continúa el impulso mundial para
frenar el trabajo infantil, "podría ser eliminado fácilmente en la mayor
parte de sus peores formas, en un plazo de diez años".
 
Somavia dijo que en el siglo XXI "ningún niño debería ser brutalizado por
la explotación o puesto a trabajar en tareas peligrosas. A ningún niño se
le debería negar el acceso a la educación. Ningún niño o niña debería ser
esclavo para sobrevivir".
 
El nuevo informe dice que la cantidad actual de niños trabajadores en el
mundo disminuyó en 11 por ciento entre los años 2000 y 2004, de 246
millones a 218 millones.
 
En una hoja informativa publicada en julio de 2005 el Departamento de
Estado de Estados Unidos dijo que la mayor parte de las organizaciones
internacionales y las leyes nacionales indican que los niños pueden
realizar legalmente un trabajo liviano, pero que las peores formas de
trabajo infantil estaban siendo señaladas para su erradicación por todas
las naciones del mundo. La venta y tráfico de niños y su entrampamiento en
trabajo forzado y por deuda son especialmente peligrosas formas de trabajo
infantil.
 
De acuerdo con la hoja informativa, el reclutamiento forzoso para
conflictos armados es otra práctica brutal que afecta a los niños, dado
que las milicias armadas reclutan a algunos niños mediante el secuestro,
las amenazas y las promesas de sobrevivir en áreas destrozadas por la
guerra. La hoja informativa está disponible, en inglés, en el sitio
electrónico del Departamento de Estado.
 
El informe completo de la OIT puede leerse en
http://www.ilo.org/public/spanish/standards/relm/ilc/ilc95/pdf/rep-i-b.pdf
 
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de
Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de
Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)
NNNN

Este es uno de los aspectos que en Chile podría solucionar o contribuir a solucionar el Defensor del Pueblo , institución que lleva años en el Congreso tratándose de legislar.

Saludos Rodrigo González Fernández, derhumano.blogspot.com; defensorpueblo.blogspot.com

Monday, May 08, 2006

NUEVA DEFENSORA CIUDADANA

COMISIÓN DEFENSORA CIUDADANA TIENE NUEVAS AUTORIDADES

Le deseamos todo el éxito en su gestión, pero estamos preocupados por el avance del proyecto de ley para establecer en chile el “defensor del pueblo o defensor del ciudadano u ombudsman.

Por el carácter Presidencial de la Comisión su responsable principal es designado por la Primera Autoridad de la nación. La Presidenta Michelle Bachelet nombró a Marta de la Fuente Olguín como Presidenta de la Comisión Asesora Presidencial para la Protección de los Derechos de las Personas o Comisión Defensora Ciudadana. La autoridad recién designada es abogada de profesión y se desempeñó anteriormente como Secretaria Ejecutiva de la misma entidad.

En los próximos días se llevará a cabo la primera sesión de este órgano, a fin de afinar el programa de trabajo del presente año, así como conocer aquellos casos que ya están siendo procesados por el equipo profesional de apoyo y que se refieren a situaciones de vulneración de derechos de las personas por parte de la Administración Central del Estado.

Creemos que el ciudadano común y corriente nada sabe sobre el Defensor del Ciudadano, las universidades nada enseñan al respecto; los colegios menos y el gobierno presenta un proyecto de ley pretendiendo legislar en la ignorancia. Entonces, nada sabemos del Defensor del Pueblo, tampoco los legisladores.

Qué hay que hacer: enseñar+ enseñar+ capacitar .

Saludos Rodrigo González Fernández, defensorpueblo.blogspot.com

EUTANASIA DERECHO BASICO

POSTEADO EN LA COLUMNA DE LUCAS SIERRA EN ELMERCURIO.COM, LUNES 8 DE MAYO 2006

LA AUTANASIA, PRINCIPIO ETICO , BASICO DE LA DEMOCRACIA

La eutanasia y el derecho a la privacidad Paul Kurtz ya lo ha señalado muy bien.” La eutanasia descansa sobre un principio ético básico para la democracia: el derecho a la privacidad. Este tiene su raíz en la idea de libertad personal. Adquiere mayor significado en las sociedades abiertas, pluralistas y democráticas, donde coexisten posturas, creencias religiosas, eupraxsofías y sistemas de valores contrapuestos, y donde tenemos la obligación de ser tolerantes con las diferentes convicciones éticas.

El derecho a la privacidad es un principio ético general prima facie ganado recientemente. La gente no reconoció su autenticidad sino hasta, digamos, dos o tres siglos atrás. Sostengo que el derecho a la privacidad es un derecho humano según el cual la sociedad debe respetar la opción que tiene un individuo para manejar su propia vida. El cuerpo de una persona, sus posesiones, creencias, valores, acciones y conducta son zonas donde la sociedad no debería entrometerse sin una buena razón.

El derecho a la privacidad, por lo tanto, depende del valor que le otorguemos a la autonomía personal, es decir, a la libertad de elección voluntaria y al reconocimiento de la importancia de la responsabilidad individual.

Saludos Rodrigo González Fernández, consultajuridica.blogspot.com

UN CAMBIO CLIMATICO, COMO AFECTARÁ A LA AGRICULTURA

¿HAY EFECTIVAMENTE UN CAMBIO CLIMATICO EN CHILE?

 

Desde cenciencia, “El cambio climático se nos viene  encima ; ¿cómo puede afectar a la agricultura en General?

 

 “El calentamiento global, causado por los gases de efecto invernadero, puede producir un cambio climático”~Hay protocolo de Kyoto sobre la materia. Muchos se preguntan ¿será verdad tal cambio climático? ¿Se están cautelando, reconociendo, estableciendo y garantizando  los derechos humanos relacionados con esta materias?

 

Esta frase, que ha sido pronunciada por multitud de personas, en diversas ocasiones, toma hoy día más cuerpo que nunca. No porque el cambio climático se acerque, sino porque el cambio climático esta aquí y así lo han dicho numerosos científicos y difundido por los medios internacionales , también por cenciencia un excelente blog  que difunde informaciones de ciencia, biología,  nuevas tecnologías, robótica, etc al que estamos suscritos.

 

Las temperaturas de 45º (a la sombra) en algunas zonas de España, la escasez de lluvias, y que cuando estas llegan se producen de manera torrencial, causando inundaciones y todo tipo de destrozos. Y no parece que vaya a cambiar.

 

Según José Manuel Moreno, profesor de ecología de la universidad de Castilla-La Mancha, las temperaturas de la península podrían subir 0.4 grados cada 10 años. Las lluvias serán mucho más impredecibles, y el avance del desierto de Almería será inevitable.

A pesar de todos estos datos, el gobierno Español sigue sin hacer lo suficiente, ya que según un informe publicado la semana pasada, no solo no se respetan las tasas del protocolo de Kioto, sino que además se sobrepasan, y no hay viso de que esto valla a cambiar.

Invito a debatir sobre el tema y preguntemos a los científicos Chilenos , que opinan sobre estos anuncios. ¿En  Chile  vemos síntomas de cambios en el Clima? ¿Cómo va a afectar nuestra agricultura en general?Saludos Rodrigo González Fernández, consultajuridica.blogspot.com; agriculturablogger.blogspot.com

 

Saturday, May 06, 2006

DEFENSOR DEL PUEBLO, OMBUDSMAN, DEFENSOR DEL CIUDADANA, NADA SABEMOS DE EL

Muchos lectores nos preguntan:

¿PORQUE EL DEFENSOR DEL PUEBLO NO PROSPERA EN EL AMBITO LEGISLATIVO EN CHILE?

En parte, y muy fundamental, es porque nada sabemos de la institución a nivel de ciudadano, de legisladores, de autoridades, de instituciones educacionales de todo nivel . Hay una tremenda ignorancia en esta materia.   Se ha llegado a confundir , inexplicablemente instituciones y se han creado otras sin explicación alguna .

Este es un mal endémico en Chile: se pretende legislar y se legisla en la ignorancia del pueblo, del ciudadano. Después vienen las consecuencias: véase Reforma Procesal Penal, juzgados de Familia;  Ley  matrimonio civil, en fin tantas leyes que se dictan sin una debida capacitación masiva del ciudadano y luego tenemos desastres en la operatividad .

Por lo tanto, el Capitulo tiene buscar la forma de Capacitar masivamente al ciudadano en torno a la Institución del Ombudsman  y el Gobierno otorgar los fondos necesarios para aquello Obviamente, dentro de un programa establecido , coordinado y bien estructurado a nivel nacional.

Debatamos sobre este tema

Saludos Rodrigo González Fernández ; defensorpueblo.blogspot.com

DEFENSOR DEL PUEBLO, OMBUDSMAN, DEFENSOR DEL CIUDADANA, NADA SABEMOS DE EL

¿PORQUE EL DEFENSOR DEL PUEBLO NO PROSPERA EN EL AMBITO LEGISLATIVO EN CHILE?

En parte, y muy fundamental, es porque nada sabemos de la institución a nivel de ciudadano, de legisladores, de autoridades, de instituciones educacionales de todo nivel . Hay una tremenda ignorancia en esta materia.   Se ha llegado a confundir , inexplicablemente instituciones y se han creado otras sin explicación alguna .

Este es un mal endémico en Chile: se pretende legislar y se legisla en la ignorancia del pueblo, del ciudadano. Después vienen las consecuencias: véase Reforma Procesal Penal, juzgados de Familia;  Ley  matrimonio civil, en fin tantas leyes que se dictan sin una debida capacitación masiva del ciudadano y luego tenemos desastres en la operatividad .

Por lo tanto, el Capitulo tiene buscar la forma de Capacitar masivamente al ciudadano en torno a la Institución del Ombudsman  y el Gobierno otorgar los fondos necesarios para aquello Obviamente, dentro de un programa establecido , coordinado y bien estructurado a nivel nacional.

Saludos Rodrigo González Fernández ; defensorpueblo.blogspot.com

UNA IMPORTANTE CARTA DEL CAPITULO CHILENO DEL OMBUDSMAN

DEFENSOR DEL PUEBLO & EL INSTITUTO NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS

 

Nota del Capitulo Chileno del Ombudsman a Ministra Veloso de la Secretaria General de la Presidencia de Chile.

 

De la lectura de esta nota se darán cuenta de lo que yo he sostenido hace un tiempo en este blog y otros foros : que es indispensable a la hora de legislar instruir a la población, al ciudadano a todo nivel de lo que la institución del Defensor del Pueblo significa. No se puede legislar en la ignoracia . Si se quiere un Ombudsman en Chile hay que enseñar que significa aquello, que es, porque, en fin capacitar sobre la materia.

 

Señora Ministra

Paulina Veloso Valenzuela

Ministerio Secretaría General de la Presidencia

P R E S E N T E

Santiago, 03 de mayo de 2006

Distinguida Señora Ministra

De acuerdo a lo conversado en la audiencia que gentilmente nos concediera el lunes 10 de abril pasado, hacemos llegar a Usted, la opinión y posición del Capítulo Chileno del Ombudsman1 relativa al Proyecto de Ley que crea el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

Tal como lo manifestamos en esa ocasión, para nuestra Corporación, el Instituto en referencia es una institución que no podría confundirse ni sustituir a otra, como la del Defensor del Pueblo, también propuesta en un proyecto de reforma constitucional con el nombre –a nuestro juicio desafortunado- de Defensor del Ciudadano. Sobre este último también haremos llegar oportunamente a la señora Ministra nuestras observaciones.

 

1. Manifestamos en primer lugar nuestra satisfacción por tres iniciativas claves para la promoción y protección de los derechos de las personas, recogidas en el Programa de Gobierno y reiteradas en varias ocasiones por S. E. la Presidenta de la República. Nos referimos a la adopción de un Programa Nacional de Derechos Humanos, conforme a las recomendaciones de Naciones Unidas y otros organismos internacionales, que haga de los derechos humanos una auténtica política de Estado; la creación del cargo de Ombudsman, denominado en el Programa como Defensor del Ciudadano, como una institución estatal autónoma no jurisdiccional, encargada de velar para que los organismos de la administración publica, y las entidades que prestan servicios públicos respeten y garanticen los derechos fundamentales, con atribuciones para recibir e investigar denuncias, proponer soluciones y hacer públicas sus conclusiones y recomendaciones; y la creación del Instituto Nacional de Derechos Humanos, que es la institución que motiva los presentes comentarios.

 

El rol esencial del Instituto Nacional de Derechos Humanos es, a nuestro juicio, ser el principal promotor de una cultura respetuosa de los derechos humanos, enfatizando su actuación en la educación y difusión de los contenidos de los derechos humanos, y promoviendo el debate público respecto de aquellos temas que afectan a la sociedad chilena en el nuevo milenio, como son los derechos derivados del desarrollo tecnológico e industrial, la bioética, los derechos de género, reproductivos y los vinculados al medio ambiente.

Conjuntamente con lo anterior, el Instituto debe dar cuenta del desarrollo y preservación de nuestra memoria histórica, como compromiso pendiente en el marco de los diversos informes sobre violaciones a los derechos humanos elaborados por los Gobiernos democráticos, y por la clara certeza de que el pasado vivido por la sociedad chilena es una fuente iluminadora para un futuro de paz social de las actuales y futuras generaciones.

 

No obstante nuestra satisfacción con la idea del Instituto, observamos con preocupación en el proyecto algunos elementos más propios de un Ombudsman, que de un organismo promotor de una cultura de respeto a los derechos humanos.

Confirma nuestra apreciación, entre otros, la facultad que se le otorga de ser agente de protección de los derechos humanos. En opinión de este Capítulo ello constituye un error. Efectivamente, por consideraciones jurídicas, sociales e históricas, y por la dramática experiencia vivida por nuestro país, dicho organismo no debiera asumir las funciones que caracterizan a una verdadera Defensoría del Pueblo, lo que además

desvirtuaría el propósito educativo fundamental que debiera desarrollar

 

En consecuencia, en relación al proyecto de ley del Instituto, compartimos más bien el tenor y alcance del programa de la Presidenta Bachelet, en el sentido que Chile requiere, en el marco de una auténtica política nacional de derechos humanos, contar con ambas instituciones, las que obviamente, dentro de un área común de interés debieran tener claramente delimitadas sus competencias. En este orden de ideas sostenemos que la finalidad de protección propiamente tal de los derechos fundamentales de las personas, sin perjuicio de los órganos jurisdiccionales y de control, corresponden a una institución como la Defensoría del Pueblo.

 

 Tan clara es la diferencia entre las dos instituciones proyectadas, que al

Instituto no se le otorgan –y no habría por qué otorgársele- la facultad de recibir, procesar, investigar y adoptar recomendaciones respecto a quejas o denuncias

individuales. Esta atribución es de la esencia de los Ombudsman, Defensores del Pueblo, Procurador de los Derechos Humanos, o cualquiera otra sea su denominación, pero no de un Instituto como el que se menciona en el Programa de Gobierno. Es importante esta precisión por cuanto el Mensaje remitido por el Gobierno precedente, revela un especial interés en demostrar que el proyecto “se ciñe estrictamente a los Principios de París”, lo que llevaría a pensar que se trataría de aquellas “instituciones nacionales” cuyo mandato principal es justamente la protección de los derechos humanos, lo que no es o no debiera ser el caso. En este sentido la mención del Nº 2 del

Artículo 4º del referido proyecto, nos parece ambigua e improcedente

 

 En el mismo sentido anterior, llama la atención que el proyecto sostenga reiteradamente el carácter de organismo autónomo que tendría el Instituto y otras características definitorias contempladas en los Principios de París, como si efectivamente fuera a ejercer funciones de protección de derechos, que sí requieren de tal autonomía. Por el contrario, en nuestra opinión, las funciones que debiera desarrollar en propiedad el Instituto, principalmente de memoria histórica, reparación y promoción, no requieren de tal autonomía e incluso en lo relativo a las secuelas que aún subsisten de las violaciones de derechos humanos acaecidas bajo el régimen militar, sería más efectivo que fuera una instancia bajo la responsabilidad del gobierno. Más aun, puede sostenerse que estas funciones constituyen un deber insoslayable y no delegable de los gobiernos de Chile.

 

A juicio de nuestro Capítulo es indispensable que estas definiciones esenciales para un buen diseño de la institucionalidad en derechos humanos tengan un mayor debate, tanto al interior del Ejecutivo, como en las cámaras legislativas que aprobarán la ley y en las organizaciones de la sociedad civil. Nos preocupa en este sentido que el proyecto de ley, al cual el Ejecutivo ha dado trámite de urgencia, sea conocido y aprobado en Sala por la Cámara de Diputados, sin una información completa y coherente de las diversas iniciativas que están previstas, y en especial en nuestro caso,

de la Defensoría del Pueblo.

 

A continuación, proponemos algunas atribuciones que debiera tener el

Instituto, que no aparecen en el texto del proyecto, así como otros posibles

mejoramientos:

 

a) Es indispensable una indicación para otorgar competencia al Instituto para la educación y promoción de la igualdad y la eliminación de toda forma de discriminación, materia en la que nuestro país muestra carencias inexcusables.

b) La asesoría al Gobierno en la elaboración de los informes a los órganos y Comités de las Naciones Unidas (Relatores Especiales, Representantes Especiales, Grupos de Trabajo y Comités establecidos en los tratados de derechos humanos) o del sistema interamericano.

Por su parte, convendría sí insistir que al futuro Defensor del Pueblo debiera facultársele especialmente, conforme al artículo 3 d) de los Principios de París, para emitir una opinión propia, independiente de la opinión del Estado, lo que es habitual en los Ombudsman2.

2 En el proyecto de Instituto, la Cámara de Diputados, por indicación presentada por el Subsecretario del Interior,

reconoció parcialmente esta atribución propia del Ombudsman, al disponer que “el informe final (al órgano respectivo)

no obligará ni comprometerá al Instituto”.

 

c) También debiera adicionarse el proyecto introduciendo la facultad del Instituto de promover la ratificación de los tratados internacionales de derechos humanos que aún se mantiene pendiente, tal como lo manifiesta el Programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet.

d) Del mismo modo debiera reconocérsele la facultad de instar por el cumplimiento de las recomendaciones de los órganos internacionales de derechos humanos, así como de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

e) Otro aspecto insatisfactorio es el concepto de derechos humanos que maneja el proyecto, que “entiende por derechos humanos aquellos esenciales que emanan de la naturaleza humana, y que se encuentran establecidos en las normas constitucionales y legales chilenas, así como en los tratados internacionales que hubieren sido ratificados por Chile y que se encuentren vigentes”. La indicación del Subsecretario del

Interior, aprobada por unanimidad, no mejora el texto original, pues la expresión “y convenciones” es sinónimo de tratados, por lo que su agregación nada aporta; y la expresión “suscritos” tampoco amplía el catálogo, pues está unida a la ratificación. Lamentablemente, hay tratados internacionales que extienden los derechos humanos a nuevos valores exigibles no ratificados por Chile, como todos aquellos, por ejemplo, contemplados en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

f) Finalmente en cuanto a la facultad de interponer querella y/o deducir acciones legales por delito de lesa humanidad, se debiera limitar a hechos cuyo principio de ejecución haya ocurrido en dictadura, para no confundirla con el locus estandi, de que necesariamente debiera disponer el Ombudsman.

Señora Ministra: los comentarios anteriores están inspirados en el mejor espíritu de colaboración con las actuales autoridades democráticas. Ellas consideran además la opinión de un vasto y diverso conjunto de entidades de la sociedad civil chilena y también las observaciones pertinentes entregadas por autoridades y organismos internacionales de derechos humanos3.

3 Nos referimos especialmente a la Campaña “Contra los Abusos de Poder” de Corporación GENERA y otras entidades de la sociedad civil chilena – 2005 – 2006 y a la opinión de la Misión de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los DDHH y de la Red de Instituciones Nacionales de Derechos Humanos (Informe Interno - 3-4 octubre 2005)

 

Puede Usted estar segura que contará con nuestra colaboración y experiencia, que ponemos a su disposición, tanto en lo relativo al Proyecto de ley del Instituto Nacional de Derechos Humanos, como en el proyecto de reforma constitucional que crea el llamado Defensor del Ciudadano, sin perjuicio además de nuestra participación en la discusión del Programa Nacional de Derechos Humanos.

Le saludan muy atentamente,

Sebastián Cox Urrejola

Presidente

Juan Domingo Milos Hurtado

Vice – Presidente

Roberto Garretón Merino

Vice – Presidente

Luis Bork Vega

Director

Fernando Escobar Aguirre

Director

Marcela Fajardo Rojas

Directora

Patricia Provoste Fernández

Directora

Contribuyendo a una mayor difusión del Ombudsman en Chile, Saludos Rodrigo González Fernández,  defensorpueblo.blogspot.com; consultajuridica.blogspot.com

Friday, May 05, 2006

"Ética politica MAIORANO" UN HOMENAJE A DOS PROFESORES

Ética, política y democracia en tiempos de globalización

 

Dr. Jorge Luis Maiorano (1)

UN HOMENAJE A DOS GRANDES PROFESORES:

Este es un artículo que lo reproducimos  integro porque para nosotros es una especie de Clásico ya que desde la  Escuela de Derecho de la Universidad la República  escuchamos este nombre, sus valores y principios de parte del querido  Profesor Jorge Mario Quinzio, por lo tanto compartimos  con el Dr Maiorano lo que acá él tan lúcidamente expresa. Entonces, entiéndase como un homenaje a los dos profesores .. Rodrigo González Fernández, defensorpueblo.blogspot.com

Reflexionar sobre “ética, política y democracia en tiempos de globalización” exige no solo recordar al viejo debate, siempre actual, sobre las relaciones de la política con la ética, sino a la vez analizar las circunstancias de la realidad socio-cultural de nuestros países que condicionan o influyen la moralidad de su vida política, como también sugerir posibles criterios u orientaciones para afianzarla y mejorarla.

Por consiguiente, dividiré esta relación en tres partes:

1) Vigencia de la ética en la política;

2) Aspectos socio-culturales que condicionan la política en la realidad latinoamericana y que impactan en la democracia;

3) La incidencia de la globalización en el análisis de estas cuestiones.

Vigencia de la ética en la política

Es necesario recordar aquí la vieja polémica acerca  de si la política debe o no someterse a patrones éticos o, en otros términos, si la moral es o no aplicable en el ámbito de la actividad política.

Si se cree, como Maquiavelo, que la política es una actividad ajena a la moral, en la que los valores éticos no tienen aplicación y en que lo único importante es el éxito, el debate que nos ocupa carece de sentido. Lo que vale es solamente el poder.

Debemos admitir, aunque nos repugne, que esta lógica tiene bastante vigencia  en la realidad. El éxito en política se mide habitualmente por la posesión del poder.

Los triunfos en política, por lo menos formalmente y en el corto plazo, consisten en ganar poder.

En una democracia, triunfa el partido que en las elecciones logra una mayoría capaz de asegurar el gobierno y triunfa el político que es llamado a gobernar. Y en un régimen de facto, triunfa el caudillo que en un golpe de Estado usurpa el poder y el dictador que por cualquier medio prolonga su gobierno.

El poder constituye la gran tentación de los políticos. Incitados por esa tentación, muchos de ellos gastan a menudo sus mayores esfuerzos y suelen incurrir en sus peores renuncios para alcanzarlo o conservarlo. Cuando se está lejos del poder, éste aparece como la palanca mágica que abre los caminos a todos los proyectos. Los partidos políticos que están en la oposición, confían que el acceso al gobierno les permitirá realizar los cambios que postulan. Los revolucionarios imaginan que les bastara conquistar el poder para llevar a la practica todas sus utopías.

Pero tan pronto se alcanza esa meta se advierte que, aun estando en el gobierno, no se puede hacer todo lo que se quiere. Entonces el poder del gobierno se aprecia escaso y suele comenzar una nueva lucha por acrecentarlo. Los nuevos gobernantes, cuando se sienten entrabados para realizar sus propósitos, se empeñan en utilizar el poder alcanzado –con las múltiples posibilidades que proporciona- para eliminar o reducir los obstáculos que significa la oposición, generalmente con el sano propósito de facilitar el cumplimiento de los objetivos de bien público del gobierno.

En las democracias, el riesgo de estas tentaciones es generalmente débil, por el freno que imponen las reglas propias del Estado de Derecho, el ejercicio de las libertades de información y de opinión y los mecanismos de fiscalización o control político y jurídico a que está sometida la actuación del gobierno. En la misma medida en que estas libertades y controles son cercenados o suprimidos, crece inevitablemente la tendencia al abuso del poder. La historia de las dictaduras esta plagada de sórdidas maquinaciones, peculados, enriquecimientos sorprendentes y crímenes horrendos. La de los regímenes totalitarios muestra hasta qué punto y de qué maneras el fanatismo ideológico conduce al aplastamiento y destrucción del hombre por el Estado. Es la lógica inevitable de la política del poder, en que el fin justifica los medios y para cuyo éxito Maquiavelo aconseja a su Príncipe “aprender a no ser bueno”. Por eso Lord Acton afirma que “el poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromperse absolutamente”.

El anhelo de poder, junto con la avaricia o inmoderado afán de enriquecimiento fácil, se convierten en los principales factores de la corrupción que tanto amenaza y daña a los Estados y a las sociedades. Para defenderse de esas lacras son necesarios mecanismos políticos, administrativos y jurídicos como la separación de los poderes, base de todo ordenamiento democrático, que Montesquieu propuso precisamente para que “el poder detenga el poder”, los sistemas de publicidad y control de la gestión pública –política y administrativa- y los mecanismos de responsabilidad de los gobernantes y servidores públicos.

Pero por eficaces que sean estos medios, no van al fondo del problema. Los riesgos de corrupción y de abuso del poder público solo podrán erradicarse mediante un cambio cultural sobre la naturaleza y fin de la política. Mientras se crea, como Maquiavelo, que la política es una actividad ajena a la moral, en la que los valores éticos no tienen aplicación y en que lo único importante es el éxito, consistente en ganar, conservar y acrecentar el poder, fin cuyo logro justifica cualquier medio, esos riesgos de corrupción y abuso mantendrán viva su amenaza.

Si, a la inversa admitimos que la política, en cuanto forma de actividad humana, esta regida por la ética, que se ocupa precisamente de los actos humanos en cuanto al bien o al mal que ellos entrañan, tendremos que admitir que el fin de ella no es el poder sino el bien común, con respecto al cual el poder no es más que un medio a su servicio, y que este medio es siempre limitado por la dignidad de la persona humana, cuyos derechos esenciales debe no solo respetar, sino también promover.

Planteadas las cosas en esta perspectiva, cambia el concepto de lo que en política se entiende por verdadero éxito. A la pregunta ¿qué saco con servir al pueblo si pierdo el gobierno? han de oponerse interrogantes como las siguientes: ¿tiene éxito un gobierno que lleva a su pueblo a la desgracia, pero logra mantenerse en el poder, o el político cuya conducción divide a su nación y la sume en el odio y la violencia, si logra conservar el poder? ¿lo tiene el que mejora las condiciones de vida de su pueblo, aunque pierda el poder, o el que prefiere ceder el paso a un adversario a cambio de salvar la unidad de su nación y lograr la paz social?

Objetivamente, la razón nos dice que un gobierno tiene éxito cuando su política y sus realizaciones satisfacen las aspiraciones más sentidas de su pueblo, le permiten vivir en paz, justicia, libertad y bienestar y significan progreso, independencia y prestigio para su Nación.

Eso es lo importante para el país y no para quien detente el gobierno.

Por lo demás, para hablar de verdadero éxito es necesario apreciar los acontecimientos con sentido histórico, en términos de la vida de la Nación y no de la vida de un hombre. Lo que mirado hoy, con ojos de presente, parece éxito, puede resultar un desastre proyectado en el tiempo.

En su ensayo sobre “El final del Maquiavelismo”, Maritain nos previene contra la ilusión del éxito inmediato. Sostiene el que cuando Maquiavelo afirma que el mal y la injusticia tienen éxito en política, se refiere al éxito inmediato, circunscrito a la duración de la actividad del príncipe o gobernante. Pero Maritain cree que “la dialéctica eterna de los triunfos del mal los condena a no ser duraderos”.

Para hablar de verdadero éxito hay que “tomar en cuenta la dimensión del tiempo, la duración propia de las transformaciones históricas de las naciones y Estados, lo cual excede considerablemente la vida de un hombre”. Y con mucha fe afirma que “la justicia trabaja por medio de su propia causalidad, hacia el bienestar y el éxito en el futuro, tal como una savia sana trabaja hacia el fruto perfecto; mientras que el maquiavelismo trabaja, por su causalidad propia, hacia la ruina y la bancarrota, tal como el veneno en la savia trabaja hacia la enfermedad y la muerte del árbol”.

Pero, como el mismo Maritain enseña, “los principios de la moral no son ni teoremas ni ídolos, sino reglas supremas de una actividad concreta dirigida a una obra que ha de realizarse en circunstancias determinadas y, en definitiva, mediante las reglas de la virtud de la prudencia, nunca trazadas de antemano, que aplican los preceptos éticos a los casos particulares, en el medio ambiente, con una voluntad concretamente recta… La política, en particular, tiende al bien común del cuerpo social; esta es su medida. Ese bien común es un bien principalmente moral y por ello es incompatible con todo medio intrínsecamente malo. Mas, por lo mismo que representa la recta vida común de una multitud de seres débiles y pecadores, exige también que para procurar lograrlo se sepa aplicar el principio del mal menor y tolerar ciertos males cuya prohibición acarrearía males mayores”. Y al respecto agrega: “El temor a mancharnos por penetrar en el contexto de la historia no es virtud, sino una manera de escapar de la virtud”.

Algunos parecen creer que meter nuestras manos en ese universo real y concreto de las cosas humanas, donde existe y circula el pecado, es en si un pacto con el pecado, como si este se contrajera desde fuera y no desde dentro. Esto no es mas que un purismo farisaico; no es la doctrina de la purificación de los medios”.

De lo dicho se sigue otra conclusión, relativa a la importancia de los derechos humanos en cuanto limite al ejercicio del poder político. Si admitimos que dicho poder no es más que un medio para buscar el bien común y que este es el bien de una comunidad humana, es decir, de una multitud de personas cada una de las cuales constituye en sí mismo un todo que, aunque en ciertos aspectos forma parte de la sociedad política, en lo que respecta a su dignidad espiritual y a su destino último lo trasciende, debemos necesariamente concluir que el poder del Estado, órgano secular de la sociedad política, no es absoluto frente a las personas.

En el largo bregar de la Humanidad hacia formas de vida civilizada, es decir, auténticamente humanas, adecuadas a la dignidad del hombre, ocupa un lugar muy importante la demarcación del limite entre lo que es del Estado y lo que pertenece a las personas. Diversas formulaciones sobre los derechos fundamentales del hombre frente a los gobiernos han ido encarnándose en la historia, frutos de arduas y gozosas conquistas de la criatura humana en su lucha por poner coto al ejercicio arbitrario y brutal del poder del Estado y someterlo al imperio de la razón y la justicia. La conciencia común de los hombres de nuestro tiempo los expresa en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los numerosos Pactos Internacionales que la complementan.

El preámbulo de esa Declaración, enunciando los principios en que se fundamenta, precisa –entre otras cosas- que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”; que “el desconocimiento y menoscabo de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la Humanidad” y que es “esencial que los Derechos Humanos sean protegidos por un régimen de Derecho a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

De lo dicho resulta que el poder de cada Estado, por muy soberano que sea, tiene un limite en los derechos de las personas, tal como han sido consagrados en esos documentos; en la medida en que excede de ese limite, su ejercicio es abusivo e ilegítimo.

Así lo entiende, cada vez con mayor certeza, la conciencia moral del hombre común, que considera bueno el respeto y promoción de los Derechos Humanos y que repudia como malo todo lo que los atropella o menoscaba.

A partir de los principios y criterios precedentemente expuestos, es posible encontrar orientaciones o pautas directrices para dilucidar gran parte de los cuestionamientos éticos que surgen con relación al acontecer político.

Tales son, entre otros: el tema de los medios legítimos para conquistar el poder político y para retenerlo; el del populismo y la demagogia como instrumentos para esos fines; el del uso del poder del Estado para acrecentar el poder político personal o partidista; el de la corrupción; el del rol de los medios de comunicación como instrumento de roselitismo, de desprestigio a los adversarios y de tergiversación de la verdad; el del resguardo al honor y dignidad de las personas; y el de la separación o los límites entre la vida pública y privada.

En todas estas situaciones hay comprometidos valores morales, entre otros la verdad, la justicia, la dignidad u honor de las personas y el respeto a los derechos humanos, que por su naturaleza deben prevalecer.

Realidad socio-cultural latinoamericana

Hasta aquí me he referido al tema de “la ética y la política” en abstracto, en un plano meramente conceptual, sin considerar las circunstancias propias de la realidad latinoamericana.

Nuestros países latinoamericanos son naciones jóvenes, hijas de la mezcla entre los europeos que han llegado a partir del siglo XV, primero como conquistadores y después como inmigrantes, con los pueblos aborígenes del continente. Los periodos de conquista y colonial, a que solo en el siglo pasado pusieron fin las revoluciones de la independencia, dejaron en nuestras sociedades una muy fuerte huella de dominación. Han sido y en gran medida siguen siendo sociedades bastante heterogéneas, marcadas por el signo de la desigualdad en que conviven sus diversos estratos, niveles o clases sociales.

Aunque nuestras Constituciones proclaman solemnemente la igualdad ante la ley, lo cierto es que en nuestra América esa igualdad sigue siendo más formal que real. En mayor o menor medida, en nuestros países subsisten profundas diferencias entre sectores a los antiguos propietarios de la tierra o sus sucesores, los cuadros militares superiores, los grandes y medianos empresarios y los profesionales universitarios, por una parte, y por otra los trabajadores asalariados, sean del campo, de la minería, de la industria, del comercio o de los servicios domésticos.

En ambos estratos hay, naturalmente, sectores diferentes; así como no es igual la situación ni influencia de los grandes empresarios que la de los medianos y pequeños, también difieren en el mundo laboral las situaciones de los funcionarios del Estado, de los profesionales, de los trabajadores de la industria y de la banca, de los campesinos, mineros y otros sectores. En mayor o menor medida, en el curso de este siglo ha ido consolidándose en todos nuestros países una clase media cada vez más numerosa e influyente. Pero es dramático el hecho, al que parecemos acostumbrados, de que cerca de doscientos millones de latinoamericanos, casi la mitad de nuestra población, vivan en la pobreza y, en cierto modo, en la marginalidad, mientras en casi todos nuestros países hay sectores minoritarios –y a veces muy minoritarios- que exhiben niveles de existencia análogos a los del mundo rico. Y es necesario tener presente que de ese estrato marginal de pobreza formen parte, sino todos, la mayoría de las comunidades indígenas o aborígenes de nuestra América.

Esta realidad social de tan notorias desigualdades –tácitamente reconocidas como si fueran fenómeno natural- no es irrelevante para el tema que nos preocupa, porque explica el hecho de que en nuestra cultura popular prevalezca la creencia de que el poder y la riqueza dan derechos que, justos o no, han de aceptarse como se admiten, aunque no nos gusten, las inclemencias climáticas. Solo así se explica la conformidad con que en algunos de nuestros países se ha aceptado, como si fuera algo natural, el enriquecimiento de los gobernantes durante su mandato, o sin ir tan lejos, generalmente se reconocen variados privilegios a las personas que ejercen alguna autoridad y aun a los que exhiben ciertos niveles de riqueza.

El dicho “autoridad que no abusa pierde su prestigio”, es expresivo de esta mentalidad, aun frecuente en nuestros países. Todavía el modesto campesino, el indígena o el ciudadano pobre que acude a un servicio público, admite como casi natural que se le cite para otro día o, simplemente, se le atienda mal.

Instituciones tan tradicionales como el patronazgo en las relaciones laborales y el caudillismo o el clientelismo en el ámbito político, erosionan el concepto de ciudadanía y favorecen una cultura de la ilegalidad. Mas allá de las normas que establecen o regulan derechos y deberes, lo que opera efectivamente para muchos es la informalidad, el favoritismo, la excepción. Tanto miembros de nuestras elites como vastos sectores populares, no sienten la necesidad de desarrollar una sociedad igualitaria, participativa y deliberante; por el contrario, perciben el poder como un privilegio que naturalmente da ventajas y oportunidades, que corresponde ejercer con indulgencia y al cual cabe solicitar favores o beneficios.

Se explica así la frecuencia con que el modesto ciudadano que accede a cargos o situaciones de poder tiende a abusar de sus prerrogativas en beneficio propio, de sus familiares o de sus amigos.

Nuestra región se caracteriza por la debilidad de la sociedad civil y la precariedad ciudadana. Es un hecho evidente que en nuestras naciones hay todavía grandes sectores de su población que no se expresan ni participan socialmente, no están organizados, ni tienen una adecuada representación política.

A estos rasgos tradicionales de la realidad latinoamericana debe agregarse, en los últimos años, la implantación creciente de una cultura económica que hace de la riqueza el valor o bien más importante y, consiguientemente, convierte a su búsqueda en la primordial tarea tanto de las naciones como de los individuos.

Cada día es mas fuerte el peso de la economía, tanto en la vida privada de las personas como en la marcha de las sociedades. Y a medida que nuestras naciones se van insertando en el proceso de globalización financiera y económica, menor es la autonomía de los Estados para defender el interés nacional mientras se torna mayor la concentración de la riqueza y más desigual la distribución de los ingresos.

Cada día el poder económico es más decisivo y la economía reclama mayor autonomía respecto a las demás dimensiones de la vida, sosteniendo que sus leyes son incuestionables desde otras perspectivas de lo humano.

Como bien sabemos, los sistemas de economía de mercado, que hoy se imponen prácticamente en todo el mundo, si bien se muestran eficientes para crear riqueza, son injustos para distribuirla. El mercado es cruel, porque excluye a los que carecen de bienes materiales para participar en él, porque castiga a los que no están en situación de competir y porque generalmente favorece el triunfo de los más poderosos y los más audaces.

No cabe discutir que para superar la pobreza es indispensable el crecimiento económico, lo que las economías de mercado logran hacer. Pero el crecimiento, siendo necesario, no es suficiente para eliminar la pobreza, y si no se complementa con políticas eficaces de desarrollo Social, aumenta las desigualdades.

Los asombrosos progresos científicos y tecnológicos de los últimos decenios han generado, entre muchos otros efectos –como el achicamiento del mundo, cada vez mas convertido en “aldea global”-, cambios muy profundos en las posibilidades de trabajo de la gente; cada vez se necesitan mas trabajadores con alta calificación, al día en las técnicas más modernas para producir o prestar servicios eficaces, y disminuye la demanda de trabajo no calificado. Lo que junto con generar desocupación en el ancho mundo de los pobres que no han tenido posibilidades de estudiar y prepararse, genera crecientes desigualdades en el nivel de las remuneraciones.

Paralelamente, el fenómeno de la globalización reduce o disminuye la soberanía de las naciones, que cada vez dependen más de su inserción en el mercado mundial. Dentro de este, el papel de los países de la periferia o mundo en desarrollo tiende a reducirse al de proveedores de materias primas –muchas veces agotables- y de mano de obra barata.

Las decisiones, a menudo especulativas, de grupos financieros internacionales, pueden sumir en graves crisis a esos países, con el consiguiente empobrecimiento de sus poblaciones. La publicidad inherente al sistema, destinada a estimular los mercados y sostenida abrumadora y persuasivamente por los medios de comunicación, estimula hábitos de consumismo que terminan esclavizando a la gente y sumiéndola en el endeudamiento.

La creciente concentración de la propiedad y control de los medios termina generando un verdadero monopolio de la información, que valiéndose de las modernas técnicas de la comunicación manipula a la opinión pública con la apariencia de no hacer otra cosa que recoger y difundir las opiniones de la gente.

Todo lo cual esta deshumanizando la vida de nuestras sociedades, en que los seres humanos son cada vez más esclavos de las cosas, más egoístas y centrados en si mismos, menos solidarios y menos capaces de amar al prójimo.

Desafíos éticos de la política latinoamericana

Lo expuesto precedentemente proporciona algunos criterios básicos para cualquier esfuerzo que se proponga mejorar la calidad ética de la política en nuestros países.

Se trata, en mi concepto, de un desafío cultural que ha de operar en la conciencia colectiva de nuestras sociedades. Es preciso, en primer termino, que se entienda y acepte que el fin de la autoridad política no es el poder sino la búsqueda del bien común, para cuyo logro el poder no es sino un medio, y no el único. Y es también necesario como natural consecuencia de lo anterior, que se conciba o entienda la actividad política como forma de “servicio público” y no como instrumento para lograr influencia o ventajas personales.

Junto con ello, es fundamental inculcar en la conciencia colectiva los conceptos de dignidad esencial de todo ser humano, titular de derechos fundamentales proclamados en la Declaración Universal, de la consiguiente igualdad de todos los hombres y mujeres y de respeto a la ley como regla de convivencia civilizada.

En la medida en que en nuestras sociedades se generalicen las ideas de que los gobernantes, legisladores, jueces y demás autoridades públicas son servidores de la comunidad y no mandamases titulares de un poder arbitrario, de que todas las personas por igual son titulares de derechos esenciales que deben serles respetados y tienen a su vez ciertos deberes frente a la sociedad y de que la ley, norma general obligatoria –y no la voluntad arbitraria de ninguna persona- es la regla que regula la convivencia colectiva, los riesgos de arbitrariedades, discriminaciones, favoritismos y otros abusos disminuyen al mínimo.

Debe ser claro, en mi concepto, que la moralización de la política depende o es reflejo de la moral colectiva. Si en una sociedad prevalece la creencia de que el poder es por naturaleza arbitraria y se acepta como natural o lógico que quien le ejerza abuse, se enriquezca, favorezca a sus amigos o persiga a sus adversarios, no podrá esperarse que la política sea ejemplo de moralidad.

En este sentido, el desafío de elevar la calidad ética de nuestra política no solo choca con algunos hábitos derivados de la cultura histórica de las sociedades latinoamericanas –a que antes nos referimos-, sino también con algunos rasgos que tienden a prevalecer en la cultura de nuestros días al menos en el mundo occidental. Me refiero especialmente al excesivo individualismo, al consumismo desenfrenado, a la tendencia al enriquecimiento rápido, a la liberalidad sexual y al menosprecio del Estado como órgano del bien común.

No puede esperarse una política de alta calidad moral en sociedades en que el sentido comunitario de nación esta fuertemente debilitado por el egoísmo de individuos que solo se interesan por su bienestar, anhelan comprar todo lo que el mercado ofrece, tienen como objetivo fundamental de sus vidas hacerse ricos, ven al Estado como un estorbo y menosprecian a los servidores públicos como parásitos.

Sin perjuicio de lo anterior, es evidente que el sistema jurídico constituye un elemento importante para mejorar la calidad moral de la política. Una adecuada definición de las competencias funcionarias, un régimen estricto de incompatibilidades e inhabilidades, una legislación penal que tipifique y sancione adecuadamente los hechos constitutivos de corrupción, una judicatura independiente y eficaz, son elementos importantes para proteger el nivel moral de la vida pública.

Especial significación tiene, en este aspecto, la legislación que regule el sistema electoral de generación de los poderes públicos, sobre todo en lo relativo al financiamiento de las campañas;  un régimen transparente en la materia es indispensable para asegurar la independencia de las autoridades elegidas.

Pero ninguna legislación, por perfecta que sea, bastara por si sola para moralizar la vida política de una nación.

La política, en definitiva, el espejo o reflejo de la respectiva sociedad. Y admitido que ella, como toda actividad humana está sujeta a la moral, su calidad ética o moralidad será la que prevalezca en la comunidad Humana en la cual se ejerce.

El gran desafío moral de la vida política consiste en crear condiciones que permitan a los seres humanos realizar su anhelo de vivir en paz.  Paz entre las naciones; paz al interior de las mismas. Lo cual supone y exige ciertas condiciones que es necesario cumplir.

Un viejo aforismo afirma que la paz es obra de la justicia. Y en su Encíclica Pacem in Terris, Juan XXIII sostuvo que “la paz en la tierra, suprema aspiración de la humanidad a través de la historia”, debe fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad”. Es claro que estas condiciones están lejos de darse en el mundo en que vivimos.

Falta a la verdad un mundo que no vive los valores que formalmente proclama.

Hay mucho de hipócrita convencionalismo, por no decir falsedad, en la realidad de nuestros días. Los valores que a menudo se proclaman, no se respetan en la vida cotidiana. No es vivir “en la verdad” contentarse con exhibir excelentes cifras macroeconómicas de crecimiento y estabilidad o ufanarse en la exhibición del progreso y la belleza de los barrios ricos de las grandes ciudades, mientras al mismo tiempo se silencia la escandalosa desigualdad en la distribución de los ingresos y la miseria en que viven los sectores marginales.

No es justo un mundo –como el de nuestros países latinoamericanos-, en que importantes sectores de la población –en algunos casos mayoritarios-, no tienen adecuado acceso a la salud, la educación, la vivienda y el trabajo bien remunerado. La primera y fundamental exigencia de justicia es la igualdad de oportunidades para todos. Si se invocan criterios de justicia para regular las remuneraciones o ingresos de cada cual según su capacidad y rendimiento, esos mismos criterios exigen que todos inicien esa competencia desde un mismo punto de partida, con análoga capacitación y posibilidades. Esta es, sin duda, una exigencia ética fundamental.

Como lo es que el sistema judicial sea parejo para todos, con arreglo al viejo adagio de que “la ley pareja no es dura”. Pero todos sabemos que en nuestros países la justicia no es pareja, porque ante ella no comparecen en reales condiciones de igualdad los ricos y los pobres.

¿Y qué hablar del amor? El individualismo consumista que prevalece cada vez más en nuestras sociedades, reduce el amor casi exclusivamente al ámbito interno de las familias. El concepto cristiano del prójimo, a quien deberíamos amar como a nosotros mismos, prácticamente ha desaparecido en la vida moderna, salvo en el mundo de los más pobres y marginados cuyo desamparo los fuerza a ayudarse unos a otros.

Marchamos como autómatas, cada uno encerrado en su pequeño mundo propio, del cual solo nos sacan grandes remezones colectivos, como las catástrofes naturales, las epidemias o las revoluciones. Cada vez se reduce más la dimensión comunitaria de la existencia humana, que es el terreno propicio para el cultivo del amor al prójimo.

Finalmente, si bien esto ocurre en nombre de la libertad –la libertad individual, la autonomía de la voluntad de cada cual, base fundamental, junto con la propiedad, del orden prevaleciente-, no podemos desconocer el hecho brutal de que los márgenes de libertad no son los mismos para todos; un pobre no tiene igual libertad que un rico; un analfabeto carece de la libertad del ilustrado; el obrero cesante que necesita cualquier trabajo para comer y alimentar a su familia, no tiene la libertad de la que puede decidir si le da trabajo o no.

Las reflexiones precedentes ponen de relieve la magnitud del desafío. El noble propósito de que la política sea regida por la ética no se reduce a defenderla del peligro de corrupción. Esta es solo una de las amenazas, la más burda o grosera.

El desafío es mucho más profundo y amplio; se trata de la vigencia de los valores éticos en todo el ámbito de la conducta humana, de la que depende el bien común de las sociedades, que es –en definitiva- el fin ultimo de la política. El ordenamiento de las sociedades que hoy se llaman modernas reposa fundamentalmente en los valores de la libertad y la propiedad.

En mi concepto, si no somos capaces de complementar esos valores con los de la justicia, la solidaridad y el bien común, no podremos lograr la primacía de la ética en la existencia colectiva.-


(1) Defensor del Pueblo de la Nación Argentina (mandato cumplido)
Ex Presidente del Instituto Internacional del Ombudsman.
Ex Ministro de Justicia de la Nación Argentina. 
Doctor en Jurisprudencia. 
Consultor Internacional del Alto Comisionado de los DDHH.
Profesor Titular de Derecho Administrativo.
www.jorgeluismaiorano.com
  jmaioran@fibertel.com.ar